Imagínate tener 19 años, conseguir una oportunidad en Hollywood y que una de las primeras cosas que te digan sea que necesitas adelgazar.
Eso fue lo que Florence Pugh contó que vivió cuando comenzó a intentar abrirse camino en Estados Unidos. Después de conseguir un papel en un piloto de televisión, empezaron a hablarle de los cambios que esperaban de ella, y uno de los principales tenía que ver con su peso.

La actriz recordó que también querían modificar otros aspectos de su apariencia, como la forma de su rostro y sus cejas. Para Florence, aquello chocaba completamente con la idea que tenía de ser actriz y llegó a hacerla pensar que había cometido un error al entrar en esa industria.
La experiencia fue tan desagradable que decidió regresar a Inglaterra y llegó a creer que su carrera podía haberse terminado. Poco después apareció Lady Macbeth, una película en la que, según explicó, pudo volver a enamorarse del cine porque podía ser exactamente como era.
Años después, Florence habló de aquella etapa para dejar claro que nunca estuvo dispuesta a transformar su cuerpo simplemente para encajar en la imagen que Hollywood esperaba de ella.
