Dakota Johnson creció en una familia de Hollywood, pero eso no significaba que tendría ayuda económica asegurada hiciera lo que hiciera. Su padre, Don Johnson, tenía una regla para sus hijos: mientras fueran a la universidad, seguirían recibiendo una mesada familiar. Dakota, sin embargo, tenía otros planes.
Cuando terminó la escuela secundaria decidió que no quería continuar estudiando y que intentaría convertirse en actriz. Al comunicárselo a su padre, él mantuvo su palabra. “Está bien, pues estás por tu cuenta”, recordó Dakota sobre la respuesta que recibió. Desde ese momento dejó de formar parte de lo que Don llamaba en broma “la nómina”.

La decisión tuvo consecuencias bastante más reales de lo que podría imaginarse tratándose de la hija de dos estrellas como Don Johnson y Melanie Griffith. Dakota contó que hubo momentos en los que no tenía suficiente dinero ni siquiera para comprar comida y terminaba recurriendo a su madre para pedir ayuda. “Ella era la buena”, bromeó.
Aun así, no cambió de camino. Comenzó a presentarse a audiciones y poco a poco construyó una carrera propia hasta conseguir los papeles que terminarían haciéndola conocida mundialmente.
Su apellido podía abrirle puertas en Hollywood, pero en casa había una condición muy clara: si no quería estudiar y prefería perseguir su sueño de actuar, tendría que aprender a sostener esa decisión por su cuenta.
