Siobhan Harrison tenía 23 años, se estaba vistiendo para ir a trabajar como barista cuando vio un bulto sobre su seno izquierdo. Creyó que era una espinilla e intentó reventarlo, pero no salió nada. Al contrario, la piel se amorató y el bulto siguió creciendo.

La joven comenzó a observarlo y lo vio un poco más grande. Pensó que el grano se había irritado por apretarlo, que se había infectado o que se trataba de un pelo encarnado, pero algo no estaba bien.
Después de largas citas médicas, Harrison fue derivada a más pruebas, pero le informaron que la espera podía ser de nueve meses. Con un mal presentimiento, decidió acelerar el procedimiento por fuera y pagó £200 por una ecografía privada.
Su decisión fue vital, porque los resultados mostraron un bulto cancerígeno.
La biopsia, realizada por el NHS el 22 de junio de 2021, confirmó cáncer de mama triple negativo en etapa 2. El tumor ya superaba los dos centímetros y crecía rápido. La operaron la semana siguiente; en julio le hicieron una lumpectomía para retirarlo.
Antes de la quimioterapia, Harrison se sometió a una extracción de óvulos porque el tratamiento podía afectar su fertilidad. Empezó en agosto: perdió el cabello tras la primera ronda y recibió 12 rondas hasta diciembre. Al comenzar 2022, tuvo dos semanas de radioterapia.


Me resultó muy difícil. Después de la primera ronda, el tratamiento me dejó agotada. Estaba muy mal. Aunque sabía que iba a perder el pelo, no esperaba que me afectara tanto, así que me compré una peluca para sentirme un poco más yo misma.
Pero todo ese esfuerzo tuvo recompensa. En la primavera de 2022 recibió la noticia que llevaba meses esperando: estaba libre de cáncer. Aunque reconoce que el miedo a una recaída sigue presente, hoy utiliza su experiencia para conseguir que otras jóvenes no ignoren las señales de su cuerpo.
Siobhan nunca imaginó que podía tener cáncer con solo 23 años. Ahora espera que aquella pequeña “espinilla” que cambió su vida pueda servir para salvar la de alguien más.
