Xia Yuanhai no recuerda un rostro distinto al que ve hoy, pero su adolescencia fue la de cualquier chico de la aldea de Laotu, en Chongqing, al suroeste de China. Nada hacía pensar que algo estuviera mal.

Ya en la edad adulta, su cara empezó a cambiar. Los médicos lo describen como hiperplasia: un agrandamiento excesivo de los tejidos que avanzó poco a poco, tan despacio que nunca recibió tratamiento. Con los años, lo que parecía una molestia se convirtió en un deterioro profundo. Hoy, a los 53, la enfermedad le ha destrozado los dientes y casi lo ha dejado sordo. Él mismo habla de un “rostro alienígena”.

Ahora, junto a su hermano Xia Yuanchang, de 66 años, intenta reunir el dinero para una cirugía plástica que podría cambiarle la vida y permitirle tratar su enfermedad. Por ahora, la meta sigue siendo recaudar los fondos.

