Tenían 25 y 27 años y acababan de ganar un Oscar. Esta foto capturó la noche en que Ben Affleck y Matt Damon cambiaron sus vidas para siempre

Por Matías Mora
28 August, 2026
@gentlemensgram

Ben Affleck tenía su teléfono en una mano y el Oscar en la otra.

Era la noche del 23 de marzo de 1998, en el Shrine Auditorium de Los Ángeles. Minutos antes, Jack Lemmon y Walter Matthau habían leído su nombre y el de Matt Damon como ganadores del Oscar al Mejor Guion Original por Good Will Hunting, la película que ambos habían escrito juntos. Ahora, en la sala de prensa, mientras Damon todavía respondía preguntas de los periodistas, sonó el celular de Affleck. Era un StarTAC, el más moderno de la época. Y él, sin soltar la estatuilla, contestó.

Damon tenía 27 años. Affleck, 25. Eran dos amigos de Cambridge, Massachusetts, que habían crecido soñando con Hollywood y que durante años intentaron abrirse camino en una industria que no siempre tenía un lugar para ellos. Cuando los papeles no llegaban, decidieron escribir su propia historia: la de Will Hunting, un joven genio de Boston que terminaría llevándolos hasta el escenario más importante del cine.

Aquella noche, después de años de esfuerzo y de compartir sueños y dificultades, los dos amigos sostenían finalmente el premio que habían conseguido juntos. Sus madres estaban allí para verlo. Ellos, en cambio, todavía parecían estar intentando comprender lo que acababa de ocurrir.

Ron Galella

Y quizás por eso aquella fotografía resulta tan especial. No muestra un discurso ni una gran celebración. Muestra algo mucho más sencillo: a dos jóvenes de 25 y 27 años hablando por teléfono mientras sostienen el Oscar que acababan de ganar.

Stephanie Augello / Getty Images

Todavía no sabían que aquella estatuilla sería el comienzo de una carrera que los convertiría en dos de los nombres más reconocibles de Hollywood. Pero la fotografía quedó para siempre como el retrato de aquella noche: dos amigos que habían apostado por una película escrita juntos y que acababan de descubrir que su apuesta había cambiado sus vidas.

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