Maisie Savage, de 29 años, tenía 26 semanas de embarazo cuando viajó de Londres a Houston para algo que pocos padres imaginan: una cirugía dentro de su propio útero.


Su bebé, Theo, tenía gastrosquisis: sus intestinos crecían fuera del abdomen. Los médicos del Texas Children’s Hospital, liderados por el doctor Michael Belfort, expusieron parcialmente el útero, drenaron el líquido amniótico y, con instrumentos mínimamente invasivos, devolvieron los órganos a su lugar mientras Theo todavía no había nacido. Fue apenas el tercer caso del mundo con esta técnica.
Theo nació sano en febrero, por parto vaginal, tras completar el embarazo. “Es un pequeño milagro, ¿verdad?”, dijo Maisie a la BBC.
Hoy, con 5 meses, es un bebé completamente normal — algo que hace pocos años habría sido casi imposible.


