Thomas Müller, campeón del mundo con Alemania, todavía recuerda ese momento como si el árbitro se lo hubiera susurrado al oído.

Fue en el Mundial 2010, Alemania ganaba el partido, y una pelota que rebotó en el piso terminó golpeando su mano pegada al cuerpo. Nada raro, dice él. Pero la tarjeta amarilla llegó al instante.

¿La razón, según Müller? Que Lionel Messi estaba parado justo a su lado. “Creo que la razón es simplemente que Messi estaba a mi lado”, confesó el alemán, todavía con ese tono de quien sigue sin entender del todo la decisión.
Y fue más allá: asegura que notó a Messi mirando al árbitro, como pidiéndole una mano para su equipo, que en ese momento iba perdiendo.
No es la primera vez que un rival de Argentina insinúa un trato especial hacia la Pulga, pero pocas veces viene de alguien con la trayectoria de Müller.
