Tiago Martins Pitthan tenía 47 años y un diagnóstico que no dejaba mucho margen: cáncer gástrico avanzado, con metástasis que hacían inviable cualquier cirugía. En lugar de esperar el final en silencio, este abogado brasileño decidió organizar su propio funeral en vida.

El 30 de mayo de 2026, en un antiguo galpón de una cervecería en Campo Grande, Brasil, lo que pensó como una reunión íntima para 50 personas se transformó en una fiesta con más de 1.000 invitados. Hubo samba, bossa nova, rock, pintores en vivo y un flash mob. Tiago subió al escenario y tocó la guitarra que había aprendido durante el tratamiento. Antes del evento se había lanzado en paracaídas y había hecho rapel de 70 metros en Bonito.

Murió el domingo 5 de julio de 2026 en el Hospital Cassems, apenas cinco semanas después de su celebración. Horas antes grabó un último mensaje: decía estar en paz y feliz. Se fue habiendo vivido todo lo que quiso vivir.

