Pilar Ferrer tiene 25 años, es bióloga egresada de la Universidad Favaloro y trabaja en algo que suena a ciencia ficción: un hidrogel inyectable que repara el corazón después de un infarto.

La clave está en un detalle que sorprende a cualquiera. El gel está inspirado en la membrana amniótica, ese tejido de la placenta que ya se usa en medicina regenerativa.
Inyectado directamente en el músculo cardíaco dañado, funciona como una especie de andamio que ayuda a las células a reconstruirse. En pruebas con ovejas, logró reducir el tamaño del infarto y mejorar la función del corazón.

Ferrer lo contó en el programa “Otro día perdido”, donde dejó a Mario Pergolini con la boca abierta. Ella lidera el proyecto junto a un equipo de la startup Amnova Biotech, fundada en 2024.

Todavía falta un tramo largo: los ensayos en humanos recién están previstos para 2028. Pero si algo queda claro es que la próxima gran solución para los infartos podría tener acento argentino.

