Bom Jesus no aparece en los mapas turísticos de Brasil.

Ahí creció Whindersson Nunes, en el interior de Piauí, lejos de cualquier estudio de televisión o sello discográfico. En 2010, sin equipo profesional ni contactos en el medio, empezó a subir videos caseros a YouTube. Situaciones cotidianas, humor simple, cero pretensión. Nadie apostaba por eso.

Las parodias musicales cambiaron todo. Millones de reproducciones lo convirtieron en uno de los canales más vistos de Brasil, y esa audiencia lo llevó a los escenarios, al cine, a especiales de comedia con miles de personas en vivo. Después llegaron la música y hasta el boxeo, siempre con la misma curiosidad del pibe que grababa en su cuarto.

Hoy tiene 58 millones de dólares y podría vivir rodeado de excesos. No lo hace. Su historia no habla de cuánto dinero junta alguien, sino de lo lejos que puede llegar cuando decide no quedarse donde nació.
