Libby Huffer tenía 5 años cuando le dijeron que tenía neurofibromatosis tipo 1.

Durante la infancia y buena parte de la adolescencia vivió con normalidad. Después empezaron a aparecer los bultos, primero cientos, repartidos por la piel. En 1993, estando embarazada de su hija, las hormonas hicieron que se multiplicaran a miles. Hoy esta mujer de Fort Wayne, Indiana, tiene más de 5.500 tumores desde la frente hasta los pies, y convive con dolor crónico. Se sometió a diez operaciones para extirparlos. La cirugía falló: algunos tumores volvieron a crecer. También cargó con el acoso escolar, tanto que dejó de ser Elizabeth para llamarse Libby y dejar atrás ese recuerdo. Su última esperanza es un tratamiento especializado que elimina miles de tumores en una sola sesión de cinco horas, y por eso decidió mostrar su piel en público para conseguir financiación.

La NF1 es una condición genética rara que afecta a cerca de 1 de cada 3.000 personas en el mundo, y sus bultos no son cancerosos.

