Oscar Ruggeri tiene clarísimo cómo debe ser un defensa central, y no tiene nada que ver con la técnica.
Para el Cabezón, el que juega atrás tiene que tener cara de malo y no bañarse el día del partido. Nada de llegar impecable a la cancha: el defensor está para incomodar, no para lucirse.

Y lo dijo con su mejor tono de potrero: “Si el delantero rival se perfumaba, yo lo volvía loco los 90 minutos” 😤⚽
Es la vieja máxima del fútbol de toda la vida: que el defensor dé miedo, no tenga problema en ensuciarse y sea una preocupación constante para el árbitro 🪓

