John Cronin, emprendedor con síndrome de Down, convirtió su gusto por los calcetines llamativos en una empresa online que hoy vende miles de diseños. Fundó John’s Crazy Socks junto a su padre, Mark, después de terminar la escuela y buscar una oportunidad laboral significativa.

El negocio nació con una idea simple: vender calcetines divertidos por internet y repartir alegría en cada pedido. Con los años creció hasta ser presentado como una de las tiendas de calcetines más grandes del mundo, con miles de modelos, millones en ventas y clientes en distintos lugares.

La empresa también incorporó una misión social. Dona parte de sus ingresos a organizaciones benéficas y emplea a personas con distintas capacidades. John no encontró un trabajo que encajara con él, así que ayudó a construir uno donde otros también pudieran entrar.

