Emma Wren no es una recién nacida común: llevaba esperando nacer más de dos décadas. Este “bebé de nieve” fue congelado como embrión en octubre de 1992 y despertó 24 años después para llegar a los brazos de sus padres, Tina y Benjamin Gibson.

Se dio una coincidencia matemática única: al momento del procedimiento, la madre tenía 25 años, apenas un año más que el tiempo que su hija llevaba congelada. Tina incluso bromeó diciendo que, en otras circunstancias, podrían haber sido mejores amigas en lugar de madre e hija.

Aunque no comparten genética, Benjamin asegura que el amor fue instantáneo al verla. Este caso del Centro Nacional de Donación de Embriones marcó un récord histórico y demostró que la vida puede quedar en pausa para florecer muchos años después. ¿Qué opinas de congelar embriones por tanto tiempo?

