Timmy, la ballena que dividió a Alemania y sobrevivió a un rescate millonario, terminó convertida en biocombustible danés

Por Rodrigo Martínez
18 June, 2026

Timmy entró al mar Báltico alemán el 3 de marzo de 2026 como si no supiera que ese no era su océano. Una ballena jorobada de 13 metros, lejos del Atlántico, con restos de red de pesca en la boca y la piel destrozada por el bajo nivel de sal del agua. Alemania entera se detuvo a mirarla.

Lo que siguió fue insólito: protestas callejeras, conspiraciones digitales, amenazas a veterinarios y un debate nacional que partió al país en dos. Ante la inacción oficial, Walter Gunz —cofundador de MediaMarkt— y la empresaria Karin Walter-Mommert decidieron financiar ellos mismos la operación. Le aplicaron kilos de pomada de zinc en la piel, la cargaron en una barcaza inundada entre dos pontones y el 3 de mayo la liberaron en el mar del Norte con un GPS. El mundo aplaudió.

Ocho días después, Timmy apareció muerta frente a la isla danesa de Anholt. Flotó dos semanas ante la costa antes de que la empresa Daka Denmark confirmara, el 9 de junio, su destino final: biodiesel y harina de huesos. Bajo la normativa de la UE, las ballenas son residuos de categoría uno. 🐋

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