“Tiré toda la comida chatarra de la casa y compré jugos, fruta y otras cosas para darle energía a mi cuerpo”

Por Carlos Valencia
11 September, 2026

Nate Smith no soportaba agacharse a atarse los zapatos sin marearse.

Era 2024 y el cantante de “Bulletproof” venía arrastrando años de pelea con su cuerpo, hasta que una infección respiratoria severa lo obligó a parar. “Sabía que necesitaba comer sano, o no iba a mejorar”, contó a PEOPLE.

Vació la cocina de comida chatarra, la llenó de fruta y jugos, y con la ayuda de su hermano Kyle —quien ya había bajado casi 36 kilos y hoy maneja una cuenta de fitness con más de 2 millones de seguidores— armó un plan simple: 2.100 calorías diarias y 200 gramos de proteína.  Nada de dietas extremas.

Cambió el Gatorade normal por el Zero, dejó los panecillos de las hamburguesas, reemplazó su moca de Starbucks por un americano. Antes de la música fue auxiliar de enfermería durante más de una década, cargando pacientes a diario hasta lastimarse la espalda con hernias discales, así que perder peso también le devolvió movilidad para sus shows.

Hoy pesa cerca de 205 libras y su meta es llegar a 185. Dice que odia correr, que su verdadero ejercicio es el escenario donde termina empapado en sudor cada noche, y que si un día quiere macarrones con queso, se los come sin culpa. Solo que ya no es un hábito, es una excepción.

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