Diego Frazão tenía 12 años cuando el mundo lo vio llorar. 🎻
En el cementerio de São João Batista, en Río de Janeiro, despedía a Evandro João da Silva, el hombre que le había enseñado a tocar el violín y que se convirtió en su segundo padre. Evandro coordinaba una orquesta de AfroReggae, un proyecto que rescataba niños de favelas como Parada de Lucas usando la música en vez de la calle. Lo mataron de un disparo en un asalto, sin haber opuesto resistencia. Diego, con los ojos cerrados por el llanto, siguió tocando hasta el final. El fotógrafo Marcos Tristão capturó ese instante para O Globo y la imagen dio la vuelta al mundo.

Nadie imaginó que la historia de Diego terminaría apenas seis meses después. Una apendicitis derivó en un choque séptico, y ahí los médicos descubrieron que el niño tenía leucemia. Murió el 1 de abril de 2010, sin haber cumplido 13 años. Hoy la orquesta donde aprendió a tocar lleva su nombre, y cada violín que suena ahí es un pedazo de su historia que sigue vivo.
