“Toda esa ropa la boté”, dijo sin filtro. Un joven venezolano se grabó mientras clasificaba las donaciones que llegaban tras el terremoto que sacudió la costa del país, y lo que encontró lo hizo estallar frente a la cámara.

Pan árabe ya descompuesto, prendas manchadas, trapos que ni él mismo usaría. “No me importa si me funan”, advirtió antes de pedir algo que parece obvio: que las donaciones tengan un mínimo de calidad. No pedía lujos, pedía dignidad para quienes ya lo perdieron todo.

El video se volvió viral en cuestión de horas porque tocó una fibra sensible: ¿de qué sirve donar si lo que se entrega ya no sirve para nada? 🇻🇪
