Bastó una alfombra roja para que Hollywood volviera a mirarse al espejo.


En el Peacock Theater de Los Ángeles, durante los Emmys, las cámaras encontraron algo más que vestidos: encontraron cuerpos irreconocibles. Selena Gomez, Abby Elliott, Sarah Snook, Julia Garner y Emilia Clarke aparecieron con siluetas distintas a las de temporadas pasadas y los comentarios sobre Ozempic no tardaron en llenar redes y portales de espectáculos.


Gomez ya había explicado que sus variaciones de peso están ligadas a su tratamiento por lupus, pero eso no frenó la comparación.


Esa admisión funcionó como una grieta: desde entonces, cada transformación en la industria se lee bajo sospecha, y el debate sobre los estándares de belleza en Hollywood volvió a instalarse con fuerza en la conversación pública.
