Dolly Parton no hablaba como alguien que se estaba despidiendo.


Días antes de morir, la cantante le contó a la revista People que estaba lidiando con problemas de salud, pero lo dijo con la misma energía con la que cantó durante seis décadas: como alguien que todavía tenía planes.


Meses atrás había cancelado un show en Las Vegas por cálculos renales que trataba desde hacía años, y esta misma semana canceló una aparición en Dollywood por mareos y deshidratación.


Nada de eso la detuvo de seguir hablando de futuro.
El martes 25 de agosto de 2026, su sobrino Brian Seaver anunció en el Instagram de Dolly que había muerto en Nashville, Tennessee, a los 80 años.


Llegaba apenas un año después de la muerte de su esposo Carl Dean y un mes después de la de su hermano Coy.
La familia pidió despedirla en privado, y en lugar de flores, donaciones a su Imagination Library, el proyecto con el que durante años le regaló libros a millones de niños que quizás nunca supieron su nombre completo.
