Erling Haaland pudo elegir cualquier nombre para su camiseta de la selección noruega. Eligió ‘Braut’.

No es un capricho ni una moda. Es el apellido de su madre, Marita Braut, quien fuera múltiple campeona de heptatlón en Noruega antes de convertirse en madre.
Mientras su padre, ex futbolista profesional, le heredó el amor por la pelota, fue ella quien le dio la disciplina y el cuerpo de máquina que hoy asusta a las defensas de toda Europa.

Haaland lo ha repetido en entrevistas: el talento se entrena, pero la genética y la constancia se heredan. Por eso cada vez que anota un gol con ‘Braut Haaland’ en la espalda, no solo celebra él.
Celebra también la mujer que corrió vallas y lanzó jabalinas mucho antes de que él aprendiera a caminar
