“Todo era una farsa”: los hermanos Tate confesaron que su imperio de lujo era falso y que lo hicieron para vender cursos a hombres que les creyeron

Por Diego Aguirre
28 August, 2026

Nunca fueron dueños de nada de eso.



El Aston Martin de 2.1 millones de dólares, los Bugattis de 5 y 7 millones, el superyate de 50 millones que Andrew y Tristan Tate mostraban en sus videos como prueba de un imperio imparable, eran alquilados o pagados por promociones. Lo confirmaron sus propios abogados en un escrito judicial de 28 páginas presentado en Miami, donde los hermanos permanecen bajo custodia federal mientras el Reino Unido pide su extradición.



La defensa lo llamó jugar un papel. Necesitaban parecer ultra ricos porque de eso vivían: cursos como Hustlers University, que cobraba desde 49.99 dólares al mes, y clases de estructuración fiscal offshore de hasta 5,000 dólares, vendidas a hombres que soñaban con replicar una riqueza que nunca existió.



Mientras tanto, Andrew enfrenta cargos por violación y agresión sexual de cuatro mujeres, y Tristan responde por agresión sexual, violación y trata de personas. El mismo argumento que debía convencer al juez de que no son multimillonarios terminó exponiendo el negocio completo: una fachada construida para vender un sueño falso.

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