Había pasado de largo, pero algo le hizo detenerse, mirar hacia atrás y regresar.
Tom Cruise caminaba acompañado de su equipo cuando vio a una mujer sentada, encorvada y con la cabeza hacia abajo. Pensó que podía estar llorando o pasando un mal momento, así que volvió sobre sus pasos para comprobar que estuviera bien.
Se acercó, se agachó para quedar a su altura y le tocó suavemente el hombro. Ahí la mujer, llamada Klementina, levantó la cabeza y quedó paralizada al reconocerlo: “¿Tom Cruise?”, alcanzó a decir.
Pero no estaba llorando. Había estado completamente concentrada mirando publicaciones en su teléfono y ni siquiera se había dado cuenta de que el actor pasaba frente a ella.
Después de intercambiar unas palabras y chocar los puños, Tom siguió su camino. Klementina quedó tan sorprendida que prácticamente no reaccionó, pero tuvo revancha cuando él volvió a pasar más tarde y esta vez consiguió pedirle una foto.
Toda la escena quedó registrada por una cámara de seguridad y rápidamente comenzó a circular en redes.
Lo que terminó encantando a muchos fue un detalle muy simple: nadie llamó a Tom ni le pidió ayuda. Él ya había seguido caminando y decidió regresar por su cuenta porque creyó que una desconocida podía necesitarlo.
