El escultor belga Matteo Ingrao (@matteoingrao) llevó lo cotidiano al terreno de lo inquietante con una cafetera y tazas cubiertas de piel sintética, pelo humano y detalles corporales como labios, pezones y formas similares a orejas.

La obra reemplaza la cerámica tradicional por materiales que parecen vivos, haciendo que un simple café se sienta extraño, íntimo y perturbador.

Su propuesta busca provocar una reacción ambigua: ganas de tocar, pero también incomodidad y rechazo.



