John Goodman midió 1,88 metros y llegó a pesar cerca de 180 kilos.

El actor de Roseanne y The Big Lebowski no lo logró a la primera. Su entrenador Mackie Shilstone contó que, antes del huracán Katrina en 2005, Goodman ya había perdido 39 kilos con su ayuda. Después de la tormenta recuperó todo. Él mismo le confesó a David Letterman que, cada primavera, al terminar de grabar Roseanne, bajaba 27 kilos y luego las recuperaba, y algo más.
El cambio de verdad llegó en 2007, cuando dejó el alcohol. En 2010 le dijo a People que ya había perdido unas 45 kilos: entrenaba seis días a la semana y había eliminado el azúcar. De su etapa anterior fue directo: «Fue un desperdicio», una pérdida de tiempo y energía.

Según People, hoy mantiene el peso con un plan de alimentación de estilo mediterráneo, caminatas diarias y boxeo contra manoplas y sacos. En 2016 lo resumió así: «Simplemente dejé de comer todo el tiempo».
En julio de 2025 llegó al estreno de Smurfs, en Los Ángeles, con 73 años y las 90 kilos perdidas a la vista de todos. Más de una década después de aquella primera decisión, el cuerpo de John Goodman sigue contando que a veces no hace falta una dieta nueva, sino volver a empezar muchas veces.
