Trabajadores de salud habrían dormido y falsificado registros mientras un paciente era estrangulado en una sala psiquiátrica

Por Josefina Reyes
16 September, 2026

A la 1:22 de la madrugada, las cámaras registraron con vida a Hugo Flint-Cahan por última vez.

Tenía 34 años y estaba internado en el Newham Mental Health Centre, en el este de Londres, bajo el cuidado del East London NHS Foundation Trust. Nueve minutos después, otro paciente, Rolando Torres-Pena, de 22 años, comenzó a estrangularlo. Mientras eso ocurría, dos enfermeras permanecían encerradas en una sala de personal y un auxiliar dormía en una sala de terapia. A las 2:00 am, alguien anotó en el registro que Hugo estaba despierto en su cama. Era mentira: ya lo habían atacado.

El forense Graeme Irvine calificó lo sucedido como asesinato ilegal agravado por negligencia, y no fue un hecho aislado: en 12 años, el mismo fideicomiso había recibido ya 29 advertencias formales por fallas similares. Él lo resumió con una frase que quedó grabada en la investigación: ‘ground hog day’, el día de la marmota que se repite sin que nadie lo detenga. El padre y el hermano de Hugo, este último médico del propio NHS, no faltaron a una sola audiencia.

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