TRAICIONÓ A FREDDIE MERCURY POR DINERO. EL SIDA SE LO LLEVÓ PRIMERO

Por Javiera Müller
12 August, 2026

Paul Prenter fue durante casi una década la sombra de Freddie Mercury. Asistente, mánager, pareja. El hombre que sabía todo lo que nadie más sabía.

Queen entero lo despreciaba. Decían que era manipulador, que se aprovechaba de su cercanía con Freddie para tomar decisiones que no le correspondían. Freddie, sin embargo, lo defendió durante años. Le dio trabajo, confianza, acceso a su vida entera.

Getty Images/ Rob Verhorst

Esa confianza tenía un precio. En 1986, Prenter se sentó frente a un periodista de The Sun y vendió la intimidad de Freddie por 32.000 libras. Contó su vida sexual, sus miedos, su terror silencioso al sida. Lo hizo público antes de que Freddie estuviera listo para que el mundo lo supiera.

Freddie se enteró un 4 de mayo. No gritó, no se defendió en los medios. Simplemente dejó de hablarle. Para siempre.

The Sun

Años antes, Prenter había dicho de él: “Era más probable que lo viera caminar en el agua que salir con una mujer”. También dijo: “Cuando comenzaron a morir sus amigos, Freddie supo que su vida salvaje tenía que parar”.

Palabras que sonaban a advertencia para otro. Prenter tampoco supo parar la suya.

En agosto de 1991 murió por complicaciones del sida. Solo, sin el perdón que nunca pidió bien. Tres meses antes de que el mundo entero llorara a Freddie Mercury como una leyenda eterna.

El que vendió la vida de otro para salvar la propia imagen, se fue primero, y en silencio.

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