
Mon no sabía lo que era el agua sin una cadena tirando de su cuerpo.
Durante 34 años trabajó arrastrando troncos en la industria maderera de Laos, encerrada en una rutina que no le pertenecía. Nadie le preguntó si quería vivir así. Un día, todo cambió: Aaron Jackson, fundador de la ONG Planting Peace, la trasladó al santuario MandaLao Elephant Conservation, y ahí, por fin, entró al río sin nada que la detuviera.

El video que compartió Jackson la muestra salpicando agua con la trompa, sumergida hasta el cuello, disfrutando de un monento que parece pura felicidad. Mon es el elefante número 45 rescatado por la organización, un número que representa 45 historias como la suya: años de cautiverio que terminan en un río disfrutando de su libertad.
