Luego de un histórico empate frente a Holanda en su último partido del Mundial. Los jugadores de Japón ya nos tienen acostumbrados a su orden y limpieza.

Los jugadores de la selección de Japón volvieron a llamar la atención por una costumbre que ya se ha convertido en su sello: dejar el vestuario completamente limpio y ordenado antes de abandonar el estadio.

Lejos de marcharse apenas termina el encuentro, los futbolistas y miembros de la delegación recogen sus pertenencias, ordenan el lugar y se aseguran de que todo quede impecable.
Las imágenes compartidas después de sus partidos muestran un camarín prácticamente perfecto, algo que ha sido ampliamente elogiado por aficionados y organizadores.
Para los japoneses, este comportamiento forma parte de una cultura basada en el respeto por los espacios compartidos y el agradecimiento hacia quienes trabajan detrás de cada evento.
