Trump no se guardó nada.
Desde la Casa Blanca, el presidente habló de Harry y Meghan como si todavía le debieran una disculpa. Dijo que está feliz de que hayan dejado Estados Unidos, y fue más allá: “Si yo fuera la Familia Real, no los habría aceptado de vuelta”. La frase llegó apenas días después de que la pareja aterrizara en Inglaterra con Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, tras seis años viviendo en Montecito, California.
Lo que más pesó en sus palabras fue el señalamiento directo a Meghan. Trump dijo que le pareció “terriblemente irrespetuosa” con la Reina Isabel II y con el Rey Carlos III, a quien definió como “un gran, gran tipo”. Ni el Palacio de Buckingham ni la pareja respondieron a los dichos del presidente.
Harry y Meghan renunciaron a sus deberes reales en 2020 y ahora vuelven sin intención de retomar funciones oficiales, solo para instalar a sus hijos en Reino Unido. Pero la sombra de Trump ya volvió a ponerlos en el centro de la conversación.
