Otra vez él. Otra vez ellos.
Donald Trump volvió a hablar de Harry y Meghan como si fueran vecinos suyos, no la realeza de otro país. Dijo que fueron “terribles” con el príncipe William, que Meghan tuvo una influencia “terrible” sobre su marido y que él, a diferencia del rey Carlos, jamás los habría perdonado. “Nunca volvería a hablarles”, sentenció, como si alguna vez lo hubieran invitado a cenar.
La gente en redes no tardó en preguntarse lo obvio: ¿no tiene Estados Unidos suficientes problemas como para que su presidente ande opinando sobre libros de memorias y peleas entre hermanos británicos? Mientras se acercan las elecciones de mitad de mandato en noviembre, Trump elige hablar de Meghan Markle en una radio del Reino Unido.

Harry y Meghan ya volvieron a instalarse en Gran Bretaña con Archie y Lilibet después de seis años en Montecito. El rey Carlos los recibió. Trump, no. Y no piensa quedarse callado al respecto.
