William Walker era teniente de bomberos en Cleveland y creía que solo iba a buscar comida para su esposa.

No sabía que ese pedido de McDonald’s en 2013 era la excusa perfecta para coordinar su propio asesinato. Cuando volvió a casa con la bolsa de comida, recibió varios disparos en la entrada de su vivienda. Los investigadores descubrieron que su esposa, Uloma Curry-Walker, había orquestado todo el plan con hombres contratados para matarlo.

Lo más perturbador vino después: antes de casarse, ella le había hecho creer que tenía cáncer de mama en etapa 4, una mentira que usó para convencerlo de casarse y así acceder a su seguro médico. Los fiscales también señalaron que buscaba cobrar una póliza de vida de 100.000 dólares, pero nunca vio ese dinero porque la beneficiaria seguía siendo la exesposa de Walker. Curry-Walker fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

