Stuart Baldwin no esperaba encontrarse con esto: 421 neumáticos tirados ilegalmente en su terreno, en Inglaterra.
Podía pagar para deshacerse de ellos, o aceptar el problema como un mal ajeno. Eligió otra cosa. Revisó las cámaras de seguridad, identificó al presunto responsable y le dio un plazo claro: tres días para retirarlos.

Pasaron los tres días y los neumáticos seguían allí. Entonces cargó los 421 en un camión, los llevó hasta la propiedad del hombre y los descargó en su jardín delantero. Todo quedó grabado en video, y muchos aplaudieron la decisión.

Pero el ayuntamiento de Wigan también abrió una investigación sobre lo ocurrido. Y ahí está la discusión: ¿fue justicia por mano propia o se excedió al devolverle la basura a quien supuestamente la había abandonado?
