Gan probaba un Ferrari F8 Spider amarillo, prestado por una empresa de alquiler, cuando un anciano en un triciclo eléctrico rojo lo rayó entero en un cruce de The Bund, Shanghái. El hombre intentó irse. Gan lo detuvo, pero no como tú imaginas.

Llamó a la policía, que confirmó lo obvio: la culpa era del anciano. El daño rondaba los 14,000 dólares, sobre un auto que vale 620,000. Cualquiera habría exigido cada centavo.

Gan solo pidió 190 yuanes, unos 26 dólares, y una disculpa sincera. Nada más. Él mismo pagará la reparación completa de su bolsillo cuando devuelva el auto. En redes chinas nadie habla del rayón. Hablan de Gan.

