El piso tembló y Germán Andrés Somoyar no dudó.
Mientras la Clínica Panamericana de Apartadó se sacudía con la fuerza del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, este pediatra no corrió hacia la salida. Corrió hacia el sexto piso, donde 10 recién nacidos dormían sin saber que el mundo se movía bajo ellos. Junto a enfermeras y otros trabajadores de la salud, los sacó uno por uno, calculando cada paso entre las réplicas.

Las fotos que quedaron de esa mañana muestran algo simple y enorme: a Somoyar afuera de la clínica, con dos bebés apretados contra su pecho, cuidándolos como si fueran suyos. No hubo cámaras preparadas ni gestos pensados para las redes. Solo un médico que decidió que, si algo pasaba, no iba a pasarles a ellos primero.

Hoy esa imagen recorre Colombia entera. Y recuerda algo que se olvida fácil: en medio del caos, siempre hay alguien que elige quedarse por los que no pueden correr.

