Un bebé prematuro llegó al mundo con el saco amniótico intacto, algo que ocurre en menos de 1 de cada 80.000 partos

Por Alexander
2 October, 2026

Chelsea Philips no vio nada de lo que pasó en el quirófano.

Su hijo Silas nació por cesárea en el Cedars-Sinai de Los Ángeles, tres meses antes de lo previsto, a las 26 semanas.

Y llegó al mundo completamente envuelto en su saco amniótico, una película transparente donde se distinguían la cabeza y el cabello, con brazos y piernas doblados en posición fetal.

Es lo que los médicos llaman nacer “en caul”, algo que ocurre en menos de 1 de cada 80.000 partos.

Lo más raro es que pasara en una cesárea, porque el bisturí suele perforar el saco. Esta vez quedó intacto, con la placenta y el cordón umbilical.

El neonatólogo William Binder sacó su celular, tomó una foto y luego perforó la membrana con los dedos para ayudar al bebé a respirar.

Chelsea se enteró cuando su propia madre le mostró la imagen.

Silas salió bien de la UCI neonatal en febrero de 2015 y volvió a casa sano.

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