Noah tenía apenas cuatro semanas cuando su madre notó que algo no andaba bien.

Ashleigh White, de Barnsley, vio cómo el ojo de su bebé empezaba a hincharse y a cubrirse de costras. Unos días después aparecieron las ampollas. Lo llevó al médico y la derivaron directo al hospital. Allí, al principio, nadie habló de herpes neonatal. Pero ella había visto semanas antes una publicación en Facebook que advertía sobre el HSV-1, el virus del herpes labial, y no se quedó callada. Insistió en que eso era lo que tenía su hijo.

Tenía razón. “Logré detectarlo a tiempo antes de que se extendiera por todo el cuerpo y comenzara a afectar todos sus órganos vitales”, contó a BBC Radio 5 Live Breakfast. El virus estaba alrededor del ojo y temían que Noah se quedara ciego. Fue trasladado al Hospital Infantil de Sheffield, donde recibió dos semanas de tratamiento antiviral y otros seis meses de tratamiento preventivo. En total, pasó unos dos meses y medio hospitalizado.

El herpes neonatal es poco común, unos 10 de cada 100.000 nacimientos según la OMS, pero puede dejar discapacidad neurológica permanente o causar la muerte. Ashleigh compartió su historia en Facebook y fue compartida más de 10.000 veces.
