

Nucita, como la bautizaron los rescatistas, no podía siquiera estar en pie, mucho menos caminar. Los vecinos la encontraron en la calle junto a su hermano pequeño, aunque no sabían si eran de la misma madre, solo que ambos estaban abandonados juntos.
Los veterinarios recomendaron la eutanasia, su caso parecía no tener otra salida, pero Zadrigman pensaba lo contrario.
El diagnóstico fue Erñiquia, una extraña enfermedad muy difícil de combatir, y que pronosticaba que Nucita jamás caminaría sin silla de ruedas, si es que lograba caminar.

Para sorpresa de todos, la terapia, la medicina y el amor hicieron su trabajo: Nucita logró caminar, poco a poco, hasta llegar a correr.
Hoy, a menos de 1 año de su rescate, Nucita puede correr junto a su hermano por el patio, y disfrutar de la vida que jamás imaginó que tendría. Se espera que puedan ser adoptados juntos, y hasta ahora, hay muchos interesados en cumplir ese deseo.
