
Francis Anthony Narvasa solo había ido a buscar unos paquetes.
Era el 4 de noviembre de 2025 y el tifón Tino golpeaba Barangay Cotcot, en Liloan, Cebú, con inundaciones que arrastraban a la gente por la corriente. La policía le pidió ayuda. Había personas atrapadas, el agua subía y el tiempo se acababa. El único problema: el camión que usaba no era suyo, era de la empresa donde trabajaba, y su jefe no respondía el teléfono.
Francis decidió actuar de todos modos. Junto a sus ayudantes, metió el vehículo en la zona inundada y lo usó como barrera para rescatar a los residentes atrapados. Entre todos, con apoyo policial, sacaron con vida a al menos seis personas, incluyendo a un oficial que resultó herido durante el operativo.

Días después, cuando el video se volvió viral y Francis era celebrado como un héroe, su empleador le avisó que estaba despedido: había usado el camión sin autorización. El Departamento de Trabajo de Filipinas abrió una investigación por posible despido injusto.
La indignación pública llegó hasta el gobierno provincial. La gobernadora de Cebú, Pamela Baricuatro, ordenó contratarlo de inmediato como chofer del Capitolio. El DOLE anunció que lo condecoraría formalmente en diciembre. A Francis le costó el trabajo salvar seis vidas — pero también le devolvió, de otra forma, todo lo que había arriesgado.
