Un grupo de turistas se topó en Australia con lo que parecía una emergencia: un canguro tirado en el suelo, sin fuerzas, respirando con dificultad. Se acercaron a auxiliarlo, preocupados, mientras el animal entrecerraba los ojos como si se estuviera yendo.
Pero no había nada grave. En cuanto sintió las manos y la atención de los humanos, el canguro se relajó por completo: todo era una actuación para conseguir comida gratis. Y funcionó.
La escena reabrió la pregunta sobre qué tan listos son realmente los canguros. Estudios científicos ya habían registrado que estos marsupiales pueden comunicarse de forma intencional con humanos cuando necesitan algo, y que usan estrategias de varios pasos para sobrevivir, como atraer depredadores hacia el agua. Este actor de cuatro patas parece haber llevado esa inteligencia social a otro nivel.
