Marie Elisa tenía 40 años cuando un dolor de muela se volvió un dolor que no se iba. En una farmacia le dieron analgésicos que la aliviaron un tiempo, pero después la cara empezó a hincharse.

Durante cinco años cargó con un tumor del tamaño de una naranja en la mandíbula. Probó con curanderos tradicionales y el bulto siguió creciendo; un médico le recomendó operarse, pero la cirugía estaba fuera de su alcance. Esta agricultora de Berangotra, en Madagascar, madre de cuatro hijos, dejó de cultivar sus campos y de vender en el mercado. La familia perdió su sustento y su hija menor dejó la escuela.

En 2024, un equipo de selección de pacientes de Mercy Ships recorría Madagascar cuando un ciclón golpeó el norte de la isla. Con la lluvia y los caminos dañados tuvieron que cambiar de ruta y terminaron en un pueblo que ni siquiera tenían previsto visitar. Allí la vieron caminando por el mercado y, según cuenta la enfermera voluntaria Maddy Hartung, tres del equipo gritaron: “¡Paren el autobús!”.

Marie viajó tres días hasta Toamasina, donde estaba atracado el buque hospital Africa Mercy. Por su fuerte pérdida de peso, primero entró a un programa de nutrición y semanas después fue aprobada para la cirugía gratuita. Ya operada, dijo: “Agradezco a Dios que el tumor fue extirpado y estoy sana otra vez”. Hoy puede volver a trabajar su campo y a pagar la escuela de su hija. Su esposo, Claude, que tenía un quiste en un ojo, también fue operado.
