Diez años pidiendo la misma sopa de arroz, sin galletas, dos veces al día, en el mismo restaurante.
Así de exacta era la rutina de Charlie Hicks, de 78 años, en el Shrimp Basket de Pensacola, Florida. Tan exacta que cuando su mesa quedó vacía varios días seguidos en septiembre, el cocinero Donell Stallworth supo que algo andaba mal. Primero llamaron a su casa. Hicks dijo que estaba enfermo y pidió que le dejaran la comida en la puerta para no contagiar a nadie. Al tercer día, su teléfono ya solo mandaba a buzón de voz.

Stallworth dejó su turno a medio terminar y manejó hasta el apartamento. Tocó varias veces sin respuesta, hasta que escuchó una voz débil pidiendo ayuda. Hicks estaba tirado en el piso, deshidratado y con dos costillas rotas. Hoy, además de comida gratis de por vida, vive justo al lado del restaurante, y Stallworth pasa a visitarlo casi todos los días. Empiezan hablando de una vieja serie de televisión y terminan como si fueran familia.

