Llamó al 911 furioso. Contó que un auto venía de frente por la autopista 77, en Nebraska, y que casi lo saca del camino. “Eso fue espantoso”, dijo por teléfono, convencido de ser la víctima.

Cuando el agente del Condado de Lancaster llegó a la escena, la historia se dio vuelta por completo. El conductor equivocado era él: manejaba en sentido contrario y su nivel de alcohol en sangre duplicaba el límite legal. Al preguntarle por qué iba mal, respondió que seguramente se había saltado una salida.

La oficina del sheriff publicó el video y el audio de la llamada, y el propio hombre confirmó ante el oficial que era la misma persona que había llamado minutos antes. Nunca sospechó que se estaba denunciando a sí mismo.
