
En enero de 2018, un líder criminal de Río de Janeiro hizo algo tan insólito como contradictorio: retuvo a dos enfermeras para obligarlas a vacunar contra la fiebre amarilla a los habitantes de la favela donde operaba.
Thomas Vieira Gomes, conocido como 2N, llegó junto a miembros de su grupo a un puesto de vacunación, tomó varias dosis y se llevó a las dos profesionales hasta la comunidad de Salgueiro. Allí, las obligaron a vacunar durante unas dos horas a los vecinos que necesitaban protección frente al brote de fiebre amarilla que afectaba a Brasil.
Después de terminar la campaña improvisada, las enfermeras fueron trasladadas de regreso a su lugar de trabajo. Según sus propios testimonios, los hombres no fueron agresivos con ellas durante el procedimiento.
El caso llamó especialmente la atención por la extraña situación: un líder criminal buscado por las autoridades había utilizado un secuestro para conseguir que su comunidad recibiera una vacuna que necesitaba.
