
João Paulo Araujo Gomes no predica solo con palabras. Desde 2013, este sacerdote de la parroquia de Santana en Gravatá, Brasil, recoge personalmente perros heridos o hambrientos de las calles, los lleva a su casa parroquial, les da atención médica, baño y comida, y cada domingo los sienta cerca del altar durante la misa 🐾. La idea es simple y poderosa: que los fieles los conozcan, los toquen y se animen a adoptarlos formalmente. Decenas de perros ya encontraron hogar gracias a este ritual semanal. Los que nadie adopta no vuelven a la calle — se quedan bajo su cuidado indefinidamente. En más de una década, el padre João no construyó un refugio ni pidió fondos: convirtió lo que ya tenía, su iglesia y su comunidad, en el sistema de rescate más cálido de Brasil. 🇧🇷
