Nina se acercó con calma y levantó una pata.
El sacerdote, sentado en el altar de la iglesia de Tancacha, en Córdoba, la miró y respondió como lo haría cualquiera que quiere a su compañera: con una caricia. Así lo muestra el video que Fran Carranza subió a Instagram con una frase que lo resume todo: “Germán es el cura párroco del pueblo y su compañera es Nina. Él le deja su lugar en el altar, empatía 100%”.

Según los medios argentinos que replicaron el clip, Germán Alassia comparte sus días con la perrita y le permite acompañarlo en actividades dentro de la iglesia. En el video, ella aparece sentada en una silla junto a él, en el sector del altar, y él sigue a su lado con total naturalidad.
No hay sermón en la escena ni mensaje armado. Solo un párroco de pueblo, una perrita que pide atención y un gesto que en cuestión de días ya recorría varias plataformas.
