
La reina Isabel II tenía 96 años y el cuerpo ya no le daba más.
Aun así, el 8 de septiembre de 2022, desde su cama en el Castillo de Balmoral, pidió que le llevaran la última caja roja de documentos de Estado. Adentro había una lista que solo ella podía firmar: los nuevos nombres para la Orden del Mérito, el honor más exclusivo del Reino Unido, reservado a apenas 24 personas vivas en todo el mundo y decidido únicamente por el monarca, sin intervención del gobierno. Ese mismo día, solo horas antes de partir, la reina firmó con sus propias manos los nombres que días más tarde, su sucesor leería en voz alta al mundo.
También dejó dos cartas selladas: una para su hijo, hoy el rey Carlos III, y otra para su secretario privado, Sir Edward Young. El contenido de ambas sigue siendo un secreto para el mundo hasta hoy.

Horas después, a las 15:10 de ese 8 de septiembre, la reina Isabel II se apagó. Su biógrafo Robert Hardman lo resumió así: incluso en su lecho de muerte, había trabajo que hacer. Y ella lo había hecho. 🕯️

