Nadie llegó a reemplazar a su compañero esa noche.
El joven, nuevo en el puesto, se quedó solo friendo, aderezando y empacando pedidos en una tienda de la cadena Bùkě Zhájī, en el distrito de Longhua, Shenzhen, China. La tienda necesitaba dos personas en turno esa noche del 10 de agosto de 2026, pero solo estaba él cuando llegaron más de 100 pedidos de golpe. Lloraba mientras seguía cocinando, sin detenerse, hasta que su cuerpo dijo basta: cayó al suelo con convulsiones, un cuadro que los médicos vincularon a hiperventilación por crisis de ansiedad.

Lo que pasó después es lo que volvió viral el video. Los repartidores que esperaban sus pedidos no lo presionaron ni reclamaron: le pidieron que se calmara, que no llorara, que se tomara su tiempo. La empresa asegura que envió personal de inmediato y que el joven se recuperó sin secuelas graves. El sindicato del distrito confirmó que el dueño le liquidó su salario y que consiguió otro trabajo por su cuenta.

La cadena tiene más de 600 locales en China y promociona que solo necesita dos o tres empleados para operar cada uno. Un abogado consultado por medios locales señaló que la empresa pudo fallar en reforzar personal ante el aumento de pedidos, lo que abre la puerta a responsabilidad por accidente laboral.
