Las radiografías parecen sacadas de una película.
En ellas se observa cómo una barra metálica de casi dos metros atravesó por completo el cuerpo del sudafricano Daniel de Wet durante un accidente minero ocurrido en 2015. El trozo de hierro entró por la zona de la ingle y salió por su espalda, justo debajo del omóplato.

El accidente fue tan grave que perdió un riñón y sufrió múltiples lesiones internas. Aun así, permaneció consciente mientras los equipos de rescate lo sacaban de la mina y, después de una compleja cirugía, fue dado de alta apenas 19 días después.
Muchos pensaron que jamás volvería a hacer deporte.

Pero tres años después sorprendió al mundo al completar la exigente Comrades Marathon, una ultramaratón de 89 kilómetros considerada una de las pruebas de resistencia más difíciles del planeta.
Daniel ya había corrido esa carrera en seis oportunidades antes del accidente, por lo que cruzar nuevamente la meta tuvo un significado mucho más profundo que cualquier medalla.

Su historia volvió a viralizarse porque las impactantes radiografías contrastan con la imagen de él corriendo nuevamente, demostrando que incluso después de un accidente que parecía imposible de sobrevivir, encontró la fuerza para volver a competir.
