
En Klagenfurt, Austria, un estadio de fútbol amaneció convertido en bosque.

El curador suizo Klaus Littmann llevaba décadas con la idea rondando la cabeza: tomar un dibujo distópico de 1970 del artista austríaco Max Peintner y volverlo realidad. Esa obra imaginaba un futuro donde la gente tendría que sentarse en gradas para observar un bosque, como si la naturaleza fuera algo que solo existiera en espacios designados. En septiembre de 2019, ese futuro imaginado se instaló literalmente en la cancha del Wörthersee Stadion.


Casi 300 árboles de especies centroeuropeas —abedules, alisos, álamos, robles— fueron trasplantados sobre el césped donde antes jugaba el SK Austria Klagenfurt. Algunos medían 14 metros y pesaban hasta seis toneladas. Nadie podía entrar al bosque: los visitantes solo lo observaban desde las tribunas, tal como en el dibujo original. Durante 50 días, más de 200.000 personas hicieron fila para mirar árboles desde asientos pensados para ver goles. Al cerrar la muestra, cada árbol fue replantado en un terreno cercano, convertido en una escultura viva permanente.

